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Transcripción del discurso
Buenas noches. He solicitado unos minutos de su tiempo para
tratar un asunto de importancia nacional: la reforma del sistema
de inmigración de Estados Unidos. El tema de la inmigración
suscita emociones intensas, y en semanas recientes, los
estadounidenses han presenciado el despliegue de esas emociones.
En las calles de las ciudades principales, las muchedumbres se
han manifestado a favor de aquéllos que están en nuestro país
ilegalmente.
En nuestra frontera del sur, otros se han organizado para evitar
que los inmigrantes ilegales ingresen. En todo el país, los
estadounidenses están tratando de conciliar estas imágenes
contrastantes. Y en Washington, ha llegado al momento de una
decisión en el debate acerca de la reforma inmigratoria. Esta
noche, expresaré claramente cuál es mi posición y a dónde deseo
llevar a nuestro país con respecto a este asunto vital.
Debemos comenzar por reconocer los problemas de nuestro sistema
de inmigración. Durante varias décadas, Estados Unidos no ha
tenido control total de sus fronteras. Como resultado, muchos de
los que quieren trabajar en nuestra economía han podido cruzar
nuestra frontera clandestinamente, y millones se han quedado
aquí.
Una vez aquí, los inmigrantes ilegales viven a la sombra de
nuestra sociedad. Muchos utilizaron documentos falsificados para
obtener empleo, y eso dificulta que los empleadores verifiquen
si los trabajadores que contratan son legales. La inmigración
ilegal ejerce presión en las escuelas públicas y hospitales...
en los presupuestos estatales y locales... y trae crimen a
nuestras comunidades. Éstos son problemas reales.
Pero debemos recordar que la gran mayoría de los inmigrantes
ilegales son personas decentes que trabajan arduamente,
mantienen a sus familias, practican su religión y llevan vidas
responsables. Son parte de la vida estadounidense, pero están
fuera del alcance y de la protección de las leyes
estadounidenses.
Somos un estado de derecho, y debemos hacer que se cumplan
nuestras leyes. También somos una nación de inmigrantes y
debemos respetar esa tradición, que ha fortalecido a nuestro
país de tantas maneras. Éstos no son objetivos contradictorios;
Estados Unidos puede ser a la vez una sociedad que cumple con la
ley y una sociedad acogedora. Solucionaremos los problemas
creados por la inmigración ilegal y crearemos un sistema que sea
seguro, ordenado y equitativo. Por lo que respaldo la reforma
inmigratoria integral que logre cinco objetivos claros.
En primer lugar, Estados Unidos debe proteger sus fronteras.
Ésta es una responsabilidad básica de una nación soberana.
También es un requisito urgente de nuestra seguridad nacional.
Nuestro objetivo es simple: La frontera debe estar abierta al
comercio y la inmigración legal, y cerrada a los inmigrantes
ilegales, como también los criminales, narcotraficantes y
terroristas.
Fui el gobernador de un estado que tiene una frontera de 1,200
millas con México. Por eso, sé cuán difícil es hacer que se
respete la frontera y cuán importante es. Desde que pasé a ser
Presidente, hemos aumentado en 66 por ciento los fondos para la
seguridad fronteriza y ampliado la Patrulla Fronteriza de
aproximadamente 9 mil agentes a 12 mil … ellos capturaron y
enviaron a sus países a aproximadamente seis millones de
personas que ingresaron a Estados Unidos ilegalmente.
A pesar de estos logros, aún no tenemos pleno control de la
frontera, y estoy decidido a cambiar eso. Esta noche insto al
Congreso a proporcionar fondos para mejoras considerables en
personal y tecnología en la frontera. Para fines de 2008,
aumentaremos el número de oficiales de la Patrulla Fronteriza en
6 mil adicionales. Cuando estos agentes nuevos sean asignados,
habremos aumentado en más del doble las dimensiones de la
Patrulla Fronteriza durante mi presidencia.
A la vez, estamos lanzando el programa de seguridad fronteriza
más avanzado tecnológicamente en la historia de los Estados
Unidos. Construiremos muros altamente tecnológicos en las vías
urbanas y construiremos nuevas carreteras para el patrullaje y
barreras en las zonas rurales. Emplearemos detectores de
movimiento… cámaras infrarrojas… y aeronaves no tripuladas para
evitar los cruces ilegales. Estados Unidos tiene la mejor
tecnología del mundo, y nos aseguraremos de que la Patrulla
Fronteriza tenga la tecnología que necesita para cumplir con su
labor y proteger nuestra frontera.
Tomará tiempo capacitar a miles de agentes nuevos de la Patrulla
Fronteriza y llevar la tecnología más avanzada a la frontera.
Sin embargo, la necesidad de proteger nuestra frontera es
urgente. Por ello, estoy anunciando varios pasos inmediatos para
fortalecer la aplicación de la frontera durante este periodo de
transición:
Una manera de ayudar durante esta transición es utilizar la
Guardia Nacional. Entonces, en coordinación con los
gobernadores, se asignará hasta 6,000 miembros de la Guardia en
nuestra frontera del sur. La Patrulla Fronteriza permanecerá a
la delantera. La Guardia asistirá a la Patrulla Fronteriza
operando sistemas de vigilancia … analizando datos de
inteligencia… instalando muros y barreras para vehículos…
construyendo caminos de patrullaje… y proporcionando
entrenamiento. Las unidades de la Guardia no participarán en
actividades directas de cumplimiento de la ley; ese deber será
realizado por la Patrulla Fronteriza. Este compromiso inicial de
miembros de la Guardia duraría un año.
Después de eso, el número de fuerzas de la Guardia se reducirá a
medida que se incorporen agentes de la Patrulla Fronteriza y
nueva tecnología. Es importante que los estadounidenses sepan
que tenemos suficientes fuerzas de la Guardia para ganar la
guerra contra el terrorismo, responder a las catástrofes
naturales y ayudar a proteger nuestra frontera.
Estados Unidos no militarizará la frontera sur. México es
nuestro vecino y amigo. Continuaremos colaborando para mejorar
la seguridad en ambos lados de la frontera... para hacerles
frente a los problemas comunes como el narcotráfico y el
crimen... y para reducir la inmigración ilegal.
Otra manera de ayudar durante este periodo de transición es por
medio de las agencias de la ley, tanto estatales como locales,
en nuestras comunidades fronterizas. Por lo que hemos aumentado
los fondos federales para las autoridades estatales y locales
que ayudan a la Patrulla Fronteriza en misiones policiales
especializadas. Y les daremos a las autoridades estatales y
locales la capacitación especializada que necesitan para ayudar
a los oficiales federales a capturar y detener a los inmigrantes
ilegales. Los oficiales de la ley, tanto estatales como locales,
son un aspecto importante de nuestra protección fronteriza y
deben ser parte de nuestra estrategia para proteger nuestras
fronteras.
Las medidas que he descrito mejorarán nuestra capacidad de
capturar a personas que entren a nuestro país ilegalmente. A la
vez, debemos garantizar que se deporte a su país a cada
inmigrante ilegal que capturemos cruzando nuestra frontera sur.
Más de 85 por ciento de los inmigrantes ilegales que capturamos
cruzando la frontera sur son mexicanos, y la mayoría es enviada
de regreso dentro de 24 horas a más tardar. Pero cuando
capturamos a inmigrantes ilegales de otro país (sic), no es tan
fácil enviarlos de regreso.
Durante muchos años, el gobierno no tenía suficiente espacio en
nuestras instalaciones de detención para detenerlos durante el
proceso. Por lo tanto, la mayoría era liberada a la sociedad y
se le pedía que regresara a comparecer ante un tribunal. Cuando
llegaba la fecha, la gran mayoría de ellos no se presentaban.
Esta práctica, denominada “capturar y liberar”, es inaceptable,
y de daremos fin.
Estamos tomando varias medidas importantes para cumplir con este
objetivo. Hemos aumentado el número de camas en nuestras
instalaciones de detención y continuaremos agregando más. Hemos
acelerado el proceso legal para recortar el tiempo promedio para
la deportación. Y estamos dejando en claro con los gobiernos
extranjeros que deben aceptar el retorno de aquéllos de sus
ciudadanos que violan nuestras leyes de inmigración. Como
resultado de estas medidas, hemos dejado de “capturar y liberar”
a los inmigrantes ilegales de ciertos países. Y le pediré fondos
adicionales y poder legal al Congreso para que podamos dejar de
“capturar y liberar” en la frontera sur de una vez por todas.
Cuando las personas saben que serán capturadas y enviadas de
regreso si entran a nuestro país ilegalmente estarán menos
inclinadas a tratar de ingresar a hurtadillas.
En segundo lugar, para resguardar nuestra frontera, debemos
crear un programa de trabajadores temporales. El hecho es que
hay muchas personas del otro lado de nuestra frontera dispuestas
a hacer lo que sea para venir a Estados Unidos a trabajar y
superarse. Cruzan el desierto a pie con el calor del verano o se
esconden en las partes traseras de los camiones para llegar a
nuestro país. Esto crea una presión enorme en nuestra frontera
con la que los muros y las patrullas, por sí solos, no podrán
acabar. Para resguardar la frontera eficazmente debemos reducir
el número de personas que están tratando de cruzar
clandestinamente.
Por lo tanto, respaldo un programa de trabajadores temporales
que crearía una vía legal para que los trabajadores extranjeros
ingresen a nuestro país de manera ordenada por un periodo
limitado de tiempo. Este programa pondría a trabajadores
extranjeros dispuestos (a trabajar) en contacto con empleadores
estadounidenses dispuestos (a emplearlos) para los trabajos que
los estadounidenses no están realizando. Se requeriría que
cualquier trabajador que se presente al programa no tenga
antecedentes penales. Y los trabajadores temporales deben
regresar a su país de origen cuando concluya su estadía.
Un programa de trabajadores temporales atendería las necesidades
de nuestra economía y daría a los inmigrantes honrados una
manera de mantener a sus familias mientras respetan la ley. Un
programa de trabajadores temporales reduciría el atractivo de
los contrabandistas de personas y haría que sea menos probable
que la gente arriesgue su vida para cruzar la frontera.
Aliviaría la carga económica para los gobiernos estatales y
municipales al reemplazar a los trabajadores ilegales con
contribuyentes que cumplen con la ley. Y por encima de todo, un
programa de trabajadores temporales contribuiría a nuestra
seguridad al garantizar que sepamos quiénes están en nuestro
país y por qué están aquí.
En tercer lugar, necesitamos hacer que los empleadores rindan
cuentas por los trabajadores que contratan. Es ilegal contratar
a alguien que está en el país ilegalmente. Sin embargo, a
menudo, las empresas no pueden verificar la situación legal de
sus empleados debido a un problema extenso de falsificación de
documentos. Por lo tanto, la reforma inmigratoria integral debe
incluir un sistema mejor para verificar los documentos y el
cumplimiento de los requisitos para trabajar.
Un aspecto clave de ese sistema sería una nueva tarjeta de
identidad para cada trabajador extranjero legal. Esta tarjeta
debe utilizar la tecnología biométrica, como las huellas
digitales electrónicas, para evitar que se pueda modificar. Una
tarjeta no modificable nos ayudaría a velar por el cumplimiento
de la ley… y dejaría a los empleadores sin excusa alguna para
violarla. Y para comenzar, al hacer que sea más difícil que los
inmigrantes ilegales encuentren trabajo en nuestro país,
disuadiría a la gente de cruzar la frontera ilegalmente.
En cuarto lugar, debemos enfrentar la realidad de que millones
de inmigrantes ilegales ya están aquí. No se les debe otorgar
una vía automática a la ciudadanía. Esto es una amnistía, y me
opongo a ella. La amnistía sería injusta para aquéllos que están
aquí ilegalmente y fomentaría olas adicionales de inmigración
ilegal.
Hay quienes argumentan en este país que la solución es deportar
a cada inmigrante ilegal, y que cualquier propuesta que no logre
esto representa una amnistía. No estoy de acuerdo. No es sensato
ni realista detener a millones de personas, muchas con raíces
profundas en Estados Unidos, y enviarlas al otro lado de la
frontera. Hay un punto intermedio sensato entre otorgar una vía
automática a la ciudadanía a cada inmigrante ilegal, y un
programa de deportación masiva.
El punto intermedio reconoce que existen diferencias entre un
inmigrante ilegal que cruzó la frontera recientemente y alguien
que ha trabajado aquí muchos años y tiene casa, familia y un
pasado de otro modo limpio. Considero que los inmigrantes
ilegales que tienen raíces en nuestro país y quieren permanecer
aquí deberían pagar una multa significativa por violar la ley…
deben pagar impuestos… aprender inglés… y trabajar en un puesto
varios años. Las personas que cumplen con estas condiciones
deben tener la posibilidad de solicitar la ciudadanía, pero la
aprobación no sería automática, y tendrían que esperar en fila
detrás de aquéllos que cumplieron con las reglas y con la ley.
Lo que acabo de describir no es una amnistía; es una manera de
que aquéllos que han violado la ley paguen su deuda a la
sociedad y demuestren el temple que hace a un buen ciudadano.
En quinto lugar, debemos honrar la gran tradición estadounidense
del crisol de culturas, que hizo de nosotros una nación de
muchos pueblos. El éxito de nuestro país depende de que ayudemos
a los recién llegados a asimilarse a nuestra sociedad y adoptar
nuestra identidad común como estadounidenses. Los
estadounidenses estamos unidos por los ideales que compartimos,
un aprecio por nuestra historia, respeto por nuestra bandera y
la habilidad para hablar y escribir el idioma inglés. El inglés
es la clave para aprovechar las oportunidades en Estados Unidos.
El inglés les permite a los recién llegados pasar de trabajar en
la cosecha a abrir una tienda... de limpiar oficinas a
administrar oficinas… de una vida con bajos ingresos a un
diploma, una carrera y una casa propia. Cuando los inmigrantes
se asimilan y avanzan en nuestra sociedad, hacen realidad sus
sueños… ellos renuevan nuestro espíritu… y contribuyen a la
unidad de Estados Unidos.
Hoy, deseo hablarles directamente a los miembros de la Cámara de
Representantes y el Senado: un proyecto de reforma de la
inmigración necesita ser integral, porque se debe tomar en
cuenta todos los elementos de este problema, o ninguno de ellos
se resolverá del todo. La Cámara ha aprobado un proyecto de ley
de inmigración. El Senado debe actuar para fines de este mes, de
modo que podemos solucionar las diferencias entre los dos
proyectos de ley, y el Congreso pueda aprobar un proyecto de ley
integral que yo pueda firmar y promulgar.
Estados Unidos necesita llevar este debate de inmigración en un
tono razonable y respetuoso. Los sentimientos calan hondo en
este asunto, y mientras logramos una solución, todos debemos
tener en mente ciertas cosas. No podemos construir un país unido
incitando la cólera de la gente o jugando con los temores de
nadie o explotando el tema de la inmigración para sacar ventajas
políticas. Siempre debemos recordar que nuestros debates y
decisiones afectarán vidas reales, y que todo ser humano tiene
dignidad y valor sin importar lo que digan sus documentos de
ciudadanía.
Sé que muchos de ustedes que me escuchan hoy tienen un padre o
abuelo que vino de otro país con sueños de una vida mejor.
Ustedes saben lo que la libertad significaba para ellos y saben
que Estados Unidos es un país mejor gracias a su trabajo y
sacrificio. Como Presidente, he tenido la oportunidad de conocer
gente de diferentes orígenes, y escucho lo que Estados Unidos
significa para ellos. En una visita al Hospital Naval de
Bethesda, Laura y yo conocimos a un infante de Marina herido
llamado Guadalupe Denogean. El sargento artillero maestro
Denogean vino a Estados Unidos de México cuando era niño.
Pasaba los veranos trabajando en la cosecha con su familia, y
luego, tan pronto como pudo, se ofreció como voluntario para la
Infantería de Marina de Estados Unidos. Durante la liberación de
Irak, el sargento artillero maestro Denogean fue herido de
gravedad. Cuando le preguntaron si quería solicitar algo, pidió
dos cosas: un ascenso para el cabo que ayudó a rescatarlo… y la
oportunidad de hacerse ciudadano estadounidense. Y cuando este
valiente infante de Marina levantó su mano derecha para hacer el
juramento que lo convertía en ciudadano de un país que había
defendido por más de 26 años, fue un honor estar a su lado.
Siempre estaremos orgullosos de darles la bienvenida como
compatriotas a personas como Guadalupe Denogean. Nuestros nuevos
inmigrantes son lo que siempre han sido: gente dispuesta a
arriesgar todo por el sueño de la libertad. Y Estados Unidos es
lo que siempre ha sido: la gran esperanza en el horizonte, una
puerta abierta al futuro… una tierra prometida, llena de
bendiciones. Honramos el patrimonio de todos los que vienen
aquí, cualquiera sea su origen, porque confiamos en que el genio
de nuestro país nos hará a todos estadounidenses: una nación
bajo Dios.
Gracias y buenas noches. |